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Lo curioso es que cuando se les pregunta a los Barramejos ¿Por qué utilizan el termino Barranqueño? Que no aceptan -por su ingenuo desconocimiento- el gentilicio Barramejo, éstos dicen que es incorrecto porque así se lo escucharon a sus padres y/ o abuelos. Entonces:
ya sabemos de dónde viene el problema y ahora nos toca hacer la corrección.
Un caballero en Facebook escribió: "Siempre y durante toda mi existencia y desde que tengo uso de razón, escuche y aprendí de mis mayores, que nos identificamos donde fuera y donde estuviéramos como BARRANQUEÑOS y así nos conocen en todo el país "Los Barranqueños" Eso tiene fuerza, poder, verraquera. Pero Barramejo suena como Pendejo, tonto Bobo, insulso. Hay quienes desean hacerse celebres cambiando lo incambiable y no vengan ha justificar un gentilicio basado en la gramática, si no por que a los de Medellin les dicen paisas y no Medellinenses
A los de Armenia Cuyabros A los de El Centro Comemangos. Los gentilicios nacen de la cultura del pueblo, del uso popular y no de las altas cortes de la Gramática.
A lo que me permito corregir al caballero diciéndole: primero: Paisas son todas aquellas personas que han nacido en cualquier rincón de Antioquia sin importar su región, color, religión creencia o condición.El término paisa está delimitado por una división territorial que ha sufrido grandes modificaciones en el último siglo. En términos generales paisas son los Antioqueños, los Caldenses, Risaraldenses, Quindianos, parte del Tolima, medio Boyacá y una pequeña porción del Valle del Cauca que en su tiempo hicieron parte de Antioquia la Grande.
Al dividirse Antioquia La grande en diferentes departamentos sólo Antioquia sigue identificándose como la raza paisa. Realmente no es una raza, mas bien una identificación de costumbres y comportamiento, pues todos somos Colombianos y como tales no somos una raza, si eso fuera así, existiría la raza Pastusa, la Boyacense, la Valluna o la costeña entre otras. Y yo soy hijo de paisa.
segundo: y me remito a esta excelente definición que obtuve de la pagina:
http://www.cronicadelquindio.com/index.php?module=Pagesetter&func=viewpub&tid=3&pid=50299
tercero: Los gentilicios, el nivel mas mínimo es el del municipio, a los barrios, veredas corregimientos y similares no se les aplica gentilicios. cuarto el gentilicio no lo deciden las altas cortes de nada, el encargado en Colombia es El instituto y la Sociedad Geográfica de Colombia, SGC, y quinto: si quiere irse al pasado debemos recordar que Barrancabermeja era llamada la tierra de 8 nombres pues ese era la cantidad de nombres que tenia la región (uno de ellos era LA TORA, los otros siete no me acuerdo en el momento) y entonces si seguimos su racionamiento deberíamos llamarnos
Yariguies el cual me parece muy bueno.
“No son armenios, son cuyabros o armenitas”
Aunque para algunos el gentilicio de los nacidos en Armenia, Quindío, es armenio, lo que asegura la más reciente publicación del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Igac, es que el más indicado es Cuyabro. Así, cuyabros, son los nacidos en Armenia, Quindío, —mientras que armenios son los de Armenia, Antioquia—, y “se deriva de cuyabra, una vasija de calabaza o de una fruta tropical propia de la región”.
El Diccionario de gentilicios de Colombia, nombre del libro que fue editado por la Imprenta Nacional de Colombia, precisa entre tanto que armenita también se puede usar.
De la misma manera, reveló que los de Buenavista en el Quindío se llaman buenavistenses y no buenavisteños; los de Córdoba, cordobenses y no cordobeses y los de Filandia, filandeños o filandeses.
“El instituto y la Sociedad Geográfica de Colombia, SGC, presentan este documento como básico, que incorpora un glosario de los gentilicios y topónimos de la colombianidad en una escala de análisis departamental y municipal”, aseguró Iván Darío Gómez Guzmán, director del Igac.
El trabajo corresponde a la geografía cultural, rama de la ciencia geográfica poco cultivada, y se recalcó que “los gentilicios tienen una reconocida importancia, puesto que mediante ellos no sólo se identifica al habitante de un país, ciudad, pueblo, departamento, municipio o región, sino que además se constituyen en una expresión de pertenencia étnica, cultural y principalmente territorial que permite a los pobladores diferenciarse y apropiarse de un conjunto de elementos y manifestaciones propias del lugar”, agregó.
Para el presidente de la SGC, Alberto Mendoza Morales, “gentilicio viene de gente y la palabra se origina normalmente en el topónimo, nombre del lugar de origen de una persona o de su nacionalidad. El resultado no es lineal, da saltos y sorpresas producto de las relaciones entre grupos humanos, percepciones culturales, formas de ser, de identificación y de pertenencia”.
Afirmó que “es claro que alguien de Cartagena le digan cartagenero; si es de Tunja, tunjuano; si es de Cali, caleño. Pero ¿cómo se les dice a los nacidos en Pitalito; a los de Armenia, Quindío; a los de Monterrey, Casanare, o a los de Aracataca, Magdalena? Los de Pitalito son laboyanos, los de Armenia, cuyabros, los de Monterrey, regiomontanos y los de Aracataca, cataqueros... Detrás de un gentilicio se esconde a veces la historia. ¿Por qué a los de Río de Janeiro les dicen cariocas, o cómo se le dice a los de la Tierra, terráqueos, terrícolas o terrestres? Tratar y formar gentilicios no es una ciencia exacta”.
En consecuencia, ello denuncia intencionalidades, desvíos, intentos despectivos, afectos, chistes, xenofobias, incluso ofensas. “A los de Espinal, Tolima les dicen pelachivas; a los Chaparral, caratejos; a los bogotanos, cachacos o rolos; a los huilenses opitas. En Colombia hay pingos, toches, cascareros, cotudos. En partes encontramos corronchos, paisas, raizales, en el exterior yanquis o gringos; ticos en Costa Rica; nicas en Nicaragua; manitos o aztecas en México; charrúas en Uruguay, así como xenofóbicos o despectivos como chapetón para los españoles, gabachos para los franceses y sudacas para los sudamericanos”, subrayó.
Es de precisar que en nuestro país solamente se conocía una obra especializada en este tema, Gentilicios de Colombia de Roberto Restrepo, editada por el Banco de la República en 1954 y cuya elaboración duró cinco años y fue escrita hace más de medio siglo, cuando sólo existían 17 departamentos de los 32 actuales, incluido el Quindío que fue creado en 1966, y sólo 800 municipios. “Entonces aún se discutía si se decía goajiro o guajiro, si Córdoba se escribía con b o v. En algunas regiones, —como nuestro departamento—, existían territorios que no eran municipios y otros pasaron a la historia”, condensa el libro.
¿Qué es un gentilicio?
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, gentilicio viene del latín ‘gentilitius’, “perteneciente o relativo a las gentes o naciones”. El adjetivo gentilicio, responde “el que denota la procedencia geográfica de las personas o su nacionalidad; por ejemplo: castellano, madrileño, andaluz, peruano”.
Es ahí, el interés de las dos entidades autoras de elaborar este libro, en el que también, “se pretende despertar el interés por aspectos como la toponimia nacional, costumbres y tradiciones de las regiones, la geografía en general y el conocimiento de la patria”.
Los del Quindío son quindianos o paisas: De acuerdo con el Diccionario de gentilicios de Colombia, los nacidos en el Quindío son quindianos, no obstante también son paisas, puesto que existen secundarios y alternativos.
Gentilicios coloquiales: Son aquellos que se aprovechan de una característica de la población para hacerla superlativa y generalizada.
Cachacos
Nacido en Bogotá y para los costeños, cualquier persona del interior del país. Es una persona elegante, servicial, caballerosa y bien educada, según el RAE. Se cree que la palabra viene de casaca, una especie de chaqueta de ceremonia parecida al frac y usada por los nobles en la segunda mitad del siglo XVIII.
Curramberos
Los de Barranquilla, por el nombre de Curramba, que popularmente se le asigna a la capital del Atlántico.
Paisas
Personas de Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío. Habitantes caracterizados por su espíritu emprendedor y cívico, habladores y comerciantes, a veces exagerados en sus realidades y cuenteros.
Pingos
Los de Santander del sur. En castellano significa caballo viejo, pero es corriente para connotar tonto o su sinónimo regional “pendejo”. Sin embargo su uso tan amplio y difundido derivó en una expresión que señala a cualquier persona en tono familiar.
Rolos
Los de Bogotá. En la segunda mitad del siglo XIX, a los criollos nacidos en la sabana de Bogotá, se les decía así por burla, por la fluctuación de su voz al hablar y la pronunciación particular de las eres. La palabra “roll” en inglés fue adjetivada en español, agregándole la letra “o”.
Toches
Los de Norte de Santander. Tiene una significación análoga a la de pingo en Santander, pero la amplia divulgación hace reconocer ya a los del norte como los toches y a los del sur como pingos.
¿Por qué los de Armenia, cuyabros?
Los gentilicios pueden derivarse de la música, danzas, coplas, costumbres, trajes, comidas, remedios, juegos, cantos, ritmos, refranes, dichos, presagios, agüeros, chanzas, adivinanzas, celebraciones y cualquier otra expresión cultural. Por lo tanto, cuyabro, según el documento, lleva un trasfondo histórico o refleja una esencia folclórica o cultural, por eso es diferente y permanece en la memoria social.
Así, cuyabros, son los nacidos en Armenia, Quindío, —mientras que armenios son los de Armenia, Antioquia—, y “se deriva de cuyabra, una vasija de calabaza o de una fruta tropical propia de la región”.
Otros casos son los cataqueros, los de Aracataca, debido a que su himno dice “surcos que otrora regara el cata, fértil semilla de sudor”; o los cebolleros, como se conocen los nacidos en Guática, Risaralda, por la preponderancia del cultivo y la celebración de la tradicional fiesta de la cebolla; o los chiguanos, de Choachí, Cundinamarca, porque se quedó en la tradición su antiguo nombre San Juan de Chiguaní.
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Siempre se ha creído que el fin del lenguaje es la comunicación y si el emisor y el receptor se expresan en los términos que crean conveniente y logran entenderse a la perfección, entonces ya nada tenemos que hacer, lo cual seria una falacia y ahí si existiría un problema de cultura y educación.
Pues pongámonos las pilas y empecemos a corregir nuestros errores así como lo hicimos en su debido momento con el cuento de se dice: vaso de agua y no vaso con agua.
Hace mucho tiempo leí una disertación sobre el tema del gentilicio en EL PERIODICO 2002
(
www.geocities.com/elperiodico2002/
la cual me gustaría volvieran a montar ) que terminaba asegurando que un Barramejo es un Barranqueño pendejo. Y creo que al paso que vamos, vamos para allá.
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