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Se ha convertido en la única presidenta que se ha
atrevido a realizarle un verdadero control político al alcalde.
La presidenta del Concejo de Barrancabermeja, Luz Ena Cortés
Angarita ha insistido, desde el momento de su posesión, en que es
responsabilidad de la Corporación Edilicia “hacer un verdadero
control político” al gobierno del alcalde Carlos Contreras, lo cual
ha sido tomado por algunos sectores como una manera de ejercer
'presión' sobre el mandatario al momento de la toma de decisiones.
Sin embargo, es válido analizar desde el punto de vista de la
comunidad en qué se benefician los votantes y los ciudadanos en
general de la posición establecida por la concejala Luz Ena Cortés
Angarita y los miembros de la coalición minoritaria del Concejo
compuesta por Diego Elkin Arango Cárdenas, Néstor Riaño Galvis,
Erwin Jiménez Becerra, Jesús Alonso Sanabria Araque, Alfonso Baeza
Acuña, Nadim Saad Rodríguez y Pedro Luis Gómez Martínez.
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En primer lugar, es innegable
que el control político es una herramienta que les permite a los
concejales, que fueron elegidos como representantes del pueblo,
constatar que las decisiones y acciones emprendidas por el gobierno
de turno estén direccionadas a salvaguardar el erario municipal y,
de igual manera, garantizar que la inversión esté orientada en su
totalidad a mejorar la calidad de vida de toda la población, lo que,
a su vez, genera en los concejales una responsabilidad plena de las
consecuencias (buenas o malas) que se den por el manejo de estos
recursos.
Por eso es totalmente
comprensible que las acciones irregulares de la jefe de la oficina
asesora jurídica de la Alcaldía de Barrancabermeja, Luz Consuelo
Gallo Pérez, como el cobro de unos viáticos injustificados en Bogotá
cuando se hallaba de visita familiar, los vacíos legales en el
despido de quien ejerciera como gerente (e) de la Empresa Social del
Estado (ESE) Barrancabermeja, Margoth Baza Acuña, y los efectos
colaterales generados en el sector salud, educación e infancia,
entre otros, por la demora en dar inicio al plan de desarrollo del
Municipio, hayan prendido las alarmas y obligado a los corporados a
sostener acalorados debates en los que, a pesar de los duros
cuestionamientos, no se ha logrado aclarar en su totalidad ni los
fundamentos legales de las decisiones, ni los correctivos que serán
implementados.
Mientras tanto no se les ha
dado a los niños pobres de Barrancabermeja los kits escolares que se
les daba todos los años, mucho menos el complemento alimentario que,
con todos sus problemas, se les venía dando desde 1992 cuando fue
institucionalizado en el primer gobierno de Elkin David Bueno
Altahona.
Estas fallas e irregularidades
del Gobierno Municipal están generando el inconformismo en toda la
comunidad que a diario llega al Concejo a exigirles a sus
integrantes (por las declaraciones que da el alcalde en algunos
medios de comunicación echándoles la culpa de su ineptitud a los
concejales), erróneamente, celeridad en la aprobación de proyectos
para que el mandatario pueda empezar a ejecutar, cuando en realidad
el Concejo no ha hecho más que aprobarle proyectos de adición
presupuestal, teniendo a la fecha el Municipio más de 160.000
millones de pesos sin comprometer porque los abogados contratados
irregularmente no han podido encontrar la manera de 'amarrar' toda
la contratación para favorecer a los familiares y parientes del
alcalde (a través de empresas fachada): sus hermanas Claudia e
Ivonne, su cuñado Arcadio Cortés y su concuñada Betty Cortés,
quienes se han convertido en los palos atravesados en las cuatro
ruedas que no dejan al pesado vehículo de la Administración
Municipal rodar…, ¡así sea lentamente!
Lo que no ha dejado de
sorprender a los barranqueños es la actitud tomada por el mandatario
local, el geólogo Carlos Alberto Contreras López, quien en lugar de
exigirles a sus secretarios de despacho que le respondan a la
comunidad (representada a través de sus concejales) por las acciones
que están enlodando su Administración, acuda como una 'leona herida'
a la sala de plenarias de la Corporación a defender a sus
'cachorros', es decir, a sus secretarios y asesores, acusando al
Concejo Municipal de “quitarles tiempo para realizar su trabajo”,
debido a las sesiones de control político.
A la mayoría de los
barranqueños les gustaría mucho que el alcalde Contreras, sin
ofenderse ni hablar a tres mil revoluciones por minuto (porque ahora
se disgusta por todo), sin abrir los ojos inyectados en sangre
mientras manotea y respira de manera acelerada, pueda responder las
preguntas que se negó a responderle en plenaria a la presidenta del
Concejo Luz Ena Cortes Angarita, cuando lo instó a explicar cómo iba
a hacer para presentar dentro de pocos meses el presupuesto del
2009, cuando ni siquiera ha comenzado a ejecutar el del 2008 y, tal
como lo afirman sus mismos secretarios de despacho, ya no alcanzarán
a terminar de invertir en lo que queda del año.
Por qué, alcalde, se enoja
tanto porque los concejales de las minorías, preocupados por
evitarle nuevos inconvenientes en el primer año de gobierno (en el
que ellos mismos se aseguraron de darle facultades plenas), piden
revisar las decisiones tomadas en torno al Centro Popular Comercial,
al incumplimiento en la culminación de obras tan importantes como la
avenida 56 (que mantiene viviendo enfermas, en un tierrero
constante, a un gran número de familias), a la demora en la entrega
del complemento alimentario a los niños (el único alimento que
reciben la mayoría de ellos por el desempleo de sus padres) o a la
crisis en el sector salud que ha permitido el deceso de un gran
número de niños en los puestos y centros de atención del Municipio.
La comunidad barranqueña ha
demostrado durante esta administración que está satisfecha con el
control político ejercido por la presidenta del Concejo Luz Ena
Cortés Angarita, apoyada por la coalición minoritaria, recordándoles
a los demás corporados que fueron elegidos para ser sus oídos y ojos
para vigilar que el alcalde Carlos Contreras les ayude a satisfacer
en parte sus necesidades, y no para ser el sillón en el que el
mandatario se sienta a ignorar el clamor del pueblo que lo eligió.
Finalmente, alcalde, tenga muy
en cuenta la paupérrima convocatoria para la rendición de cuentas de
sus primeros 180 días de desgobierno, el domingo 6 de julio en el
coliseo de la Escuela Normal Superior Cristo Rey; el sólo hecho de
que prácticamente no hubiera ido nadie, confirma la confianza y
credibilidad que en usted tienen los barranqueños que, aún a
sabiendas de que usted es el que tiene el bolígrafo para firmar, ya
no se toman la molestia de buscarlo para pedirle ayuda, porque ya
perdieron toda esperanza en usted y están sólo a la espera de que
pasen rápidamente estos tres años y medio, con la esperanza de que
con la llegada del nuevo alcalde que se posesione el 1º de enero de
2012… ¡LLEGARÁ EL PROGRESO!
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